Convivencia Humana, su Incidencia en la Convivencia con el Ambiente
Aproximación
a Reflexiones sobre la Convivencia Humana, y su Incidencia en la Convivencia
con el Ambiente desde Múltiples Enfoques
El fin de este trabajo, es el desarrollo de una narrativa
reflexiva sobre el devenir histórico de la convivencia humana y su relación con
la naturaleza, todo ello, a través de una aproximación a varios hechos y
doctrinas, que han servido de sustento a la evolución de sistemas de
relaciones, sobre las que reposa el actual quehacer humano.
En la caracterización, realizada en el Concilio
Vaticano II, de la iglesia católica, relacionado con la especie humana, se
afirma que el hombre es el sujeto y el fin de todo lo creado, siendo el ser
humano social, libre, pero condicionado. Al principio de los tiempos los seres
humanos, no gozaban plenamente de la característica social, y se regían por
normas del derecho natural, posteriormente con el desarrollo de un sistema de
relaciones interpersonales o inter familiares, surge normas consensuadas por
aquellos primeros seres, que pasaron a convertirse luego en derecho positivo.
La pregunta, que surge es: ¿Por qué normas
consensuadas, si al principio eran normas naturaleza?, la respuesta a esta
interrogante, es sencilla, el ser humano comenzó su evolución como especie,
pero se acentuó en el aspecto social de su existencia, es decir, el desarrollo de
sistemas de relacionamiento social, que luego sustentaría los aspectos
políticos y económico de su devenir histórico. Esta respuesta, genera otra
interrogante: ¿los seres humanos, a pesar de su sistema de relacionamiento,
siguen siendo parte del espacio natural o construyeron para su existencia un
gueto propio?
El Profesor González
Dobles Jaime (2011), de la Universidad de Costa Rica, en su artículo
titulado “Hacia una Mejor Convivencia
Humana”, podría dar algunas luces en función de dar respuesta a la anterior
pregunta, él afirma:
“…hace ya bastantes años, uno de los
filósofos más famosos de la historia dijo una frase que ha sido repetida muchas
veces sin comprender realmente su significado. Aristóteles señalaba que los
seres humanos somos animales políticos. Nos trató de “animales” no para
ofendernos, sino para reconocer que somos unos mamíferos que necesitan
convivir, reproducirse, alimentarse y protegerse de las inclemencias del
ambiente…” p. 99
Este análisis del
Profesor González (2011), permite reflexionar sobre la verdadera esencia de ser
humano, que tiene la necesidad de convivir, por ser social por naturaleza, como
lo indicaron en su momento los integrantes del Concilio Vaticano II, pero
también tiene la necesidad de reproducirse, alimentarse y protegerse. Se
evidencias dos dimensiones, de la existencia humana, el aspecto individual y el
aspecto colectivo, la primera supone una interacción permanente con el ambiente
y la segunda el relacionamiento con los miembros de su misma especie. Al tratar
de consensuar un concepto o definición del termino convivencia, la definición más
utilizada es: “…La palabra de origen latín,
formado por el prefijo “con” y, la palabra “vivencia”, que significa acto de
existir de forma respetuosa hacia las demás personas…”. concepto estructurado
teniendo como base la definición del Diccionario de la Real Academia Española.
En otros intentos de
conceptualización, se puede mencionar el concepto dado por el Profesor
González (2011), el cual lo expresa en los siguientes términos:
“…La convivencia hace
referencia a la acción de convivir, esto no es más que el compartir
constante con otra persona diferente a ti todos los días, es
decir, es el hecho de vivir en compañía con otros individuos, un ejemplo de
esto sería una casa familiar, en la cual interactúan constantemente una
familia, otro ejemplo sería los esposos que a pesar de que no posean niños, aún
se considera que siguen practicando la convivencia, esta coexistencia tiene que
tener un carácter pacífico, armonioso y sereno, alejándose totalmente de las
discusiones entre las personas que conviven para evitar una mala convivencia…”
Es interesante, advertir y analizar las coincidencias
entre el primer concepto y el construido por el Profesor González (2011), ambos
sustentan en un constructo caracterizado por
la necesaria existencia de un sistema de relaciones entre personas,
entre seres humanos, adoptando de esta forma el enfoque de la iglesia católica,
sobre la doctrina del Concilio Vaticano II, donde el hombre es sujeto
y el fin de todo lo creado, se excluye al ambiente como elemento esencial en la
configuración de una definición de convivencia, y este pasan a convertirse en un factor para la
subsistencia, otorgándole solo un valor utilitario.
Sin embargo, la especie humana no ha
sabido valorar la limitada y restringida conceptualización del termino
convivencia, por cuanto posterior a la aparición de la categoría propiedad
privada, el accionar de esta especie, ha estado caracterizado la configuración
o construcción de un sistema de relaciones, totalmente opuesto a la coexistencia pacífica,
armoniosa y serena, evidencia de ello son: la Primera Guerra Mundial en 1914 y la Segunda
Guerra Mundial en 1939, sin profundizar en hechos de similares características, como la expansión del
Imperio Romano, las cruzadas, el asesinato de más noventa millones de miembros de los pueblos
originarios de América o la esclavitud de millones de africanos.
Es así, como la especie humana, de ser otro componente
más, en la majestuosa obra de la
naturaleza, en su afán de establecer nuevos sistemas de relaciones, basadas en el
dominio, que a su vez, aseguraran la existencia de la propiedad privada, inicia
la larga carrera en contra de sus iguales y en contra de la naturaleza misma,
convirtiéndose de esta forma, en el mayor depredador de su propia especie y de
todo cuanto la rodea, situación que sintetizo magistralmente el Profesor
González (2011), al afirmar:
“…Cazaban y comían lo
que encontraban en su peregrinar. Pero, por efecto de nuestra estupidez, desde
hace tiempo hemos puesto en entredicho nuestra subsistencia al no respetar la
adecuada convivencia con la naturaleza que nos nutre: la estamos convirtiendo
en un enorme basurero de nuestros productos y desechos tecnológicos…”
El catedrático de la Universidad de Costa
Rica, introduce un elemento de mucho interés, a los efectos del desarrollo de
este trabajo, el cual cambia el enfoque hasta ahora analizado, él hace
referencia a la convivencia respetuosa entre la especie humana y la naturaleza,
es decir, rompió con la tesis del hombre como sujeto y fin de todo lo creado,
por lo que evidencia la existencia de un sistema de relaciones donde la
naturaleza no solo tiene un valor utilitario, sino que pasa a ser partes del
sistema, existiendo actualmente importantes debates sobre el tema, un aporte de
relevancia es el realizado por la investigadora de la Universidad de
Castilla-La Mancha, del Reino de España, la Profesora Amérigo María (2009), quien en su trabajo titulado “Concepciones del ser humano y la naturaleza
desde el antropocentrismo y el biosferismo”. Expone en sus conclusiones:
“… los participantes
de esta investigación se han dividido en tres grupos que presentan discursos
diferenciados en su concepción del ser humano y la naturaleza. Sujetos
antropocéntricos que centran su énfasis en lo humano y consideran a la
naturaleza desde una perspectiva de control y utilidad; sujetos biosféricos que
parecen preocupados por la contaminación de la naturaleza y que destacan
características intrínsecas de la misma y, finalmente, sujetos apáticos, poco
implicados en las cuestiones medioambientales…” p.p 99
Al
contrasta,
en elemento introducido por González (2011), relacionado con el enfoque del
nuevo sistema de relaciones, donde la naturaleza tiene su papel protagónico,
con es conclusiones de la Profesora española Amérigo (2009), se podría estar evidenciando
que actualmente la relación, ser
humano-naturaleza, tiene una tendencia marcada hacia un enfoque
antropocéntrico, basado en una
perspectiva de control y utilidad de la naturaleza, perspectiva esta,
sustentada en la imposición de un sistema de relaciones de dominio y control de
la propiedad privada, que tiene como marco teórico los principio del
capitalismo salvaje y el neoliberalismo económico.
Pero,
a pesar de la tendencia predomínate hacia la configuración del antropoceno, caracterizado
por el impacto de la actividad humana como causa fundamental del cambio
acelerado del planeta, aparecen otras voces y enfoques preocupados por una
convivencia real entre la especie humana y la naturaleza, un aporte importante
lo ha dado su Santidad el Papa Francisco en el 2015, a través de si encíclica “LAUDATO SI, Sobre el Cuidado de la Casa Común”,
donde se rescata la visión de San Francisco de Asís sobre la relación hombre-naturaleza,
es así, como en el texto de este instrumento, afirma la máxima autoridad de la
iglesia católica:
“…Muchas formas altamente concentradas de explotación y
degradación del medio ambiente no sólo pueden acabar con los recursos de
subsistencia locales, sino también con capacidades sociales que han permitido
un modo de vida que durante mucho tiempo ha otorgado identidad cultural y un
sentido de la existencia y de la convivencia…” p.p 113-114
Esta
reflexión, podría ser uno de los aportes más importantes al tema sobre la
convivencia humana y su relación directa con la naturaleza, se retoma lo
anteriormente expuesto sobre el sistema de relacionamiento humano impuesto,
sustentado en la propiedad privada y el capitalismo salvaje, por cuanto la
explotación y degradación del ambiente va íntimamente acompañado de un proceso
de explotación humana y la construcción
de estructuras mundiales de dominio, utilizando para ello el control al acceso
a elementos naturales básicos para la vida, como lo es el agua. El Papa hace un
importante énfasis en la desaparición de las capacidades sociales, lo que
necesariamente esté relacionado con la convivencia humana. En la encíclica
papal, al igual que la afirmación del Profesor González, se realiza un llamado
a incorporar en la ecuación de la convivencia, el elemento naturaleza, como
decisivo y esencial para la existencia del planeta o el equilibrio
natural.
En
este mismo orden de ideas, el líder de budismo, el Dalai Lama en 1987, afirma:
“…El mundo se vuelve cada vez más pequeño, cada vez más interdependiente …
hoy más que nunca la vida debe caracterizarse por un sentido de Responsabilidad
Universal no solo de nación a nación y de humano a humano, sino también entre los
humanos y otras formas de vida…”. Dos líderes de distintas religiones, con un
mismo enfoque en relación a las características que deberían observarse en la
relación de la especie humana y la naturaleza, que no es otra cosa, que la
construcción de un nuevo sistema de relacionamiento en todos los aspectos del
quehacer humano, económico, social o cultural, que puede incidir positivamente
en el fortalecimiento del relacionamiento con la naturaleza. Procurando la construcción de ese nuevo
sistema de relacionamiento o convivencia humana, la Organización de Naciones
Unidas, actuando en el marco de numeral 3 de su carta fundacional, relacionado
con: “…la cooperación internacional en la solución de problemas
internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el
desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades
fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma
o religión;…”, ha impulsado varios intentos de crear bases para una convivencia basada en el respeto al ambiente,
entre ellos el Acuerdo de Rio, el Tratado de Kioto y la Declaración de País,
instrumentos que podrían contribuir en revertir la tendencia del
antropocentrismo en el planeta y fortalecer un marco de convivencia, pacifica,
sustentable y equilibrada en relación a la naturaleza. En el caso venezolano en
los planes nacionales de desarrollo económicos y social de los periodos 2013-2019
y 2019-2025, se incorporó un objetivo destinado al desarrollo y consolidación,
de un modelo donde se contribuya con la preservación de la vida en el planeta y
la salvación de la especie humana, demostrándose de esta forma la intención de
Venezuela de contribuir con el desarrollo de los instrumentos internacionales
en materia ambiental, y a su vez de sustentar su desarrollo nacional, en la convivencia
respetuosa y equilibrada con la naturaleza.
Aproximación
a una conclusión, el desarrollo de la categoría convivencia ha sufrido
transformaciones dependiendo de los sistemas de relacionamiento existentes en
cada época, al comienzo, ser humano-naturaleza, en igualdad de condiciones, luego
el ser humano intenta imponerse a la naturaleza, y posteriormente, en la
actualidad, existe el necesario regreso al equilibrio, es decir, una
convivencia humana sana, para desarrollar una convivencia real con el ambiente.
La reversión de la tendencia de la teoría antropocentrista, depende de la
construcción de un sistema de relacionamiento, sustentado en un cambio de
enfoques, en lo social, económico y cultural. Finalmente, se puede afirmar, que
la batalla por la construcción de una convivencia real entre la especie humana
y el ambiente, está el pleno desarrollo, pero con enormes adelantos y
herramientas, que podrían ser muy útiles, a través de su instrumentación con un
enfoque multipolar de las relaciones internacionales, en función del cambio el
modelo de desarrollo depredador, que el capitalismo ha impuesto en el devenir
histórico de la humanidad desde su existencia, con fundamento en la propiedad y
la acumulación de capital, sin importar su costo ambiental.
Bibliografía
Amérigo María. 2009. “Concepciones
del ser humano y la naturaleza desde el antropocentrismo y el biosferismo”.
Revista Medio Ambiente y Comportamiento Humano, ISSN 1576-6462. Editorial
Resma. Universidad de Castilla-La Mancha. España.
Asamblea Nacional de la República Bolivariana de
Venezuela. (2019). “Plan
Nacional de Desarrollo Económico y Social, Plan Patria 2025”. Caracas.
Venezuela
González Dobles Jaime. (2011). Artículo “Hacia una Mejor Convivencia
Humana”. revista Perspectivas Rurales. Nueva época, Año 11,
N° 21, ISSN: 1409-325. Universidad de Costa Rica. Costa Rica
Jorge Bergoglio, Papa
Francisco. (2015). Encíclica “LAUDATO SI, Sobre el
Cuidado de la Casa Común”.
Tipografía Vaticana. Ciudad de Roma, El Vaticano.
Mario Heler. (2016). Artículo “La dimensión ético-política de
la convivencia humana”.
Organización de las Naciones Unidas.
(1945) “Carta de las Naciones Unidas”.
San Francisco. Estados Unidos de Norte América.

El ser humano por naturaleza ama vivir en convivencia con otros seres, la naturaleza le garantiza a esos seres humanos las mejores opotunidades de vida posible para que estos puedan satisfacer sus necesidades prioritarias de vida, sin embargo en muchas ocasiones el ser humano actua de manera disfuncional con las bondades que le ofrece la naturaleza, es por ello que nuestra responsabilidad como profesionales es gestar indiividuos conscientes de responsabilidad con el medio ambiente en todo entorno de interaccion social que nos desarrollemos
ResponderEliminarLos seres humanos que se encuentran en condiciones actas de mente, sin ningún problema o patología que le permite ser coherente en sus actos y pensamientos, tiene que comprender que nuestra supervivencia junto al reino animal y vegetal está estrechamente ligada al orden natural de las cosas, por lo tanto se debe luchar para preservar el estatus natural que se nos dio por libre albedrío del hecho de concepción de las leyes naturales del universo.
ResponderEliminarVivir juntos, es lo que implica convivir, abarca el compartir hábitat, la cualidad de habitante; todo ser viviente que comparte su hábitat es parte de esa convivencia. Aunque convivir presupone que las personas comparten entre sí, en el hábitat humano, relacionado con el vivir bien, también es una convivencia con el hábitat natural originario, con todos los seres vivientes allí presentes.
ResponderEliminarEn esa convivencia debemos evitar extraer de la naturaleza más componentes de lo que ella tarda en reponerlos y evitar vertir residuos y desechos sólidos, líquidos, gaseosos, particulados, radiantes o ruidos, más rápido de lo que ella tarda en reasimilarlos; aprovechar potencialidades sin comprometer capacidad de recuperación o resiliencia.